Hay momentos en los que algo pesa, se repite o deja de tener sentido. La psicoterapia puede ofrecer un espacio para comprender lo que te ocurre, reconocer tus necesidades y encontrar formas más cuidadas de estar contigo y con los demás.
No hace falta llegar a un límite para empezar una terapia. A veces basta con notar que algo se repite, ocupa demasiado espacio o que las formas que antes servían ya no alcanzan.
También puede aparecer simplemente el deseo de entenderte mejor, mirar con más calma lo que estás viviendo o encontrar una manera distinta de relacionarte contigo y con los dem
Una preocupación, un malestar que cuesta dejar a un lado y se hace cada vez más presente.
Situaciones, relaciones o maneras de reaccionar que se repiten, aunque intentes hacer algo diferente.
Una ruptura, una pérdida, una decisión o una etapa nueva que necesita tiempo para ser elaborada.
Cuando atender a lo que necesitas, decir que no o cuidarte empieza a resultar difícil.
Te notas más cansado/a, irritable, bloqueado/a o desconectado/a, sin saber bien qué está ocurriendo.
No hace falta que algo vaya mal. Conocerte mejor y vivir de otra manera también puede ser un motivo.
Podemos trabajar aquello que hoy necesita ser comprendido: cómo te sientes, cómo te miras, cómo te relacionas y cómo atraviesas las pérdidas, los bloqueos y los cambios.
Reconocer cómo te miras, qué necesitas y qué lugar te das en tus relaciones y en tu propia vida.
Comprender qué ocurre cuando el malestar ocupa demasiado espacio y empieza a afectar a tu día a día.
Acercarnos a aquello que te frena, te deja en duda o hace difícil encontrar una dirección propia.
Explorar lo que repites, lo que duele y cómo te relacionas con los demás en los vínculos importantes.
Acompañar etapas de cambio, pérdida o transición y preguntarte hacia dónde quieres orientar tu vida.
Dar lugar a las despedidas, rupturas y cambios importantes, dando tiempo al proceso.
Podemos trabajar aquello que hoy necesita ser comprendido: cómo te sientes, cómo te miras, cómo te relacionas y cómo atraviesas las pérdidas, los bloqueos y los cambios.
Reconocer cómo te miras, qué necesitas y qué lugar te das en tus relaciones y en tu propia vida.
Comprender qué ocurre cuando el malestar ocupa demasiado espacio y empieza a afectar a tu día a día.
Acercarnos a aquello que te frena, te deja en duda o hace difícil encontrar una dirección propia.
Explorar lo que repites, lo que duele y cómo te relacionas con los demás en los vínculos importantes.
Acompañar etapas de cambio, pérdida o transición y preguntarte hacia dónde quieres orientar tu vida.
Dar lugar a las despedidas, rupturas y cambios importantes, dando tiempo al proceso.
No partimos de una fórmula ni de una manera única de hacer terapia. Nos interesa comprender qué te ocurre, cómo lo vives y qué lugar tiene eso en tu historia, en tus relaciones y en el momento que estás atravesando.
No solo lo que cuentes, sino también cómo lo vives, qué se repite y qué cuesta poner en palabras.
Ir dando sentido a lo que aparece, sin forzar respuestas rápidas ni reducirlo a una etiqueta.
Explorar otras formas de relacionarte contigo, con los demás y con lo que estás atravesando.
Si sientes que puede ser el momento de empezar, puedes escribirnos y vemos contigo qué forma de acompañamiento puede encajar mejor.
Si sientes que puede ser el momento de empezar, puedes escribirnos y vemos contigo qué forma de acompañamiento puede encajar mejor.